Trawün Trawün Adoración en la práctica

Qué es adoración

Qué dice la Biblia sobre la música en la adoración (y qué deja abierto)

Equipo Trawün · · 2 min de lectura

Primer plano de las cuerdas de una guitarra acústica vistas desde el puente, en blanco y negro
Foto: Acagastya, CC0, vía Wikimedia Commons

Cuando un equipo de alabanza discute sobre el repertorio, casi siempre discute sobre gustos. Una pregunta previa ayuda: ¿qué dice el texto bíblico sobre la música, y qué deja a nuestro criterio?

Lo que el texto afirma con claridad

Se canta, y se canta juntos. Pablo pide a la iglesia que la palabra de Cristo habite en abundancia entre ellos mientras se enseñan y se animan con salmos, himnos y cánticos espirituales (Colosenses 3:16; Efesios 5:19). El canto cumple dos funciones a la vez: dirigirse a Dios y edificarse unos a otros.

La música instrumental tiene lugar. El Salmo 150 enumera trompeta, arpa, pandero, cuerdas y címbalos. No es una lista cerrada, pero muestra que los instrumentos no son un añadido extraño a la adoración bíblica.

Hay personas dedicadas y preparadas. En 1 Crónicas 25:1-7 se describe a un grupo de músicos apartados para el servicio, con funciones definidas e instruidos en el canto. La música en la adoración no fue solo espontánea: también fue organizada.

Lo central es el corazón. Jesús dice que los verdaderos adoradores adoran al Padre en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24). Ningún estilo, instrumento o técnica sustituye eso.

Lo que el texto deja abierto

Los pasajes anteriores no definen un género musical, la cantidad de instrumentos, el uso de pantallas o partituras, ni la proporción entre himnos y canciones nuevas. Las tradiciones cristianas han respondido distinto, y cada una cita pasajes para sostener su práctica. Mejor que imponer una, conviene reconocer que ahí hay espacio para la sabiduría local.

Tres preguntas para tu equipo

  1. ¿Lo que cantamos enseña y anima a la congregación, o solo nos gusta a nosotros?
  2. ¿Tenemos claro quién hace qué, como en el ejemplo de 1 Crónicas 25?
  3. ¿Qué decisiones de estilo son nuestras y cuáles las tomaría el pastor o la congregación?

Responderlas por escrito, una vez, evita muchas conversaciones tensas durante el año.

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