Trawün Trawün Adoración en la práctica

Excelencia técnica

Excelencia no es perfección: afinar, ensayar y servir con humildad

Equipo Trawün · · 2 min de lectura

Un diapasón apoyado sobre partituras abiertas, con las páginas desenfocadas al fondo
Foto: Lukasz Kobus (Comisión Europea), CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons

Hay quienes piensan que cuidar la técnica es “hacer un espectáculo”, y quienes piensan que sin técnica no hay adoración. La Biblia sugiere un camino que no es ninguno de los dos.

Lo que dice el texto

  • El Salmo 33:3 invita a cantar un cántico nuevo y a tocar con destreza y alegría. La habilidad y el gozo van juntos.
  • Colosenses 3:23 pide hacerlo todo de corazón, como para el Señor. La motivación importa tanto como el resultado.
  • En 1 Crónicas 15:22 un levita dirige el canto porque era entendido en ello: se reconoce la pericia.
  • Malaquías 1:8 reprende a quienes ofrecían animales defectuosos mientras guardaban lo mejor para sí. El texto habla de ofrendas, pero muestra que dar lo descuidado a Dios es una forma de desprecio.

Qué significa en la práctica

La excelencia no es la ausencia de errores. Es ofrecer un trabajo cuidado dentro de lo que realmente puedes hacer hoy. Un equipo pequeño con instrumentos básicos puede servir con excelencia si ensaya, afina y conoce sus canciones.

Cuatro hábitos concretos

Músicos ensayando con atriles de partitura y un micrófono, mientras otro grupo ensaya al fondo de la cancha

Foto: usarmyband, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons.

  1. Afinar antes de empezar, no durante la primera canción.
  2. Acordar el tempo con una marca de metrónomo en el ensayo, no a ojo el domingo.
  3. Ensayar las transiciones: casi todos los tropiezos ocurren entre canciones.
  4. Cuidar el sonido para que se entienda la letra: si la congregación no oye el texto, el canto no cumple su función de enseñar y animar.

Señal de alerta

Si el equipo teme equivocarse más de lo que desea servir, la excelencia se volvió perfeccionismo. Si nadie se prepara porque “Dios mira el corazón”, se volvió descuido. Revisa en qué lado te inclinas y corrige con calma.

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